LOS CRÁTERES Y EL ANCLAJE DE LA LUNA



El nuevo sobrevuelo humano de la cara oculta de la Luna ha puesto de nuevo en manifiesto el porqué son tan diferentes la cara oculta y la visible.

Los cráteres lunares se formaron principalmente por impactos de asteroides y cometas. Durante las primeras fases de su historia, la corteza lunar era más delgada y, al recibir impactos, la energía cinética se transformaba en energía térmica pero al tener todavía la Luna un manto fluido, buena parte del calor se dispersaba por el manto por convección, lo que causaba la formación de cráteres y no de mares.

Con el tiempo, a medida que la Luna se solidificaba, la corteza se volvía más resistente y la energía de los impactos se dispersaba de manera diferente. Esto llevó a la formación de mares lunares en lugar de solo cráteres, ya que la energía generada por impactos significativos provocó la fusión de la corteza lunar.

Los mares en la cara visible de la Luna se formaron como resultado de impactos o probablemente fenómenos más recientes, en una época posterior a la formación de la corteza lunar. Estos mares son grandes basins que se originaron por flujos de lava en un periodo en el que la corteza lunar ya estaba gruesa o incluso inexistente al solidificarse el conjunto del manto.

Otra teoría, incluso más consistente, es la del anclaje térmico de la Luna, como está sucedido de forma probable en Venus.

La perdida de rotación de los astros al quedar anclados por una estrella o un planeta es un fenómeno violento al sufrir un proceso de frenado muy breve en términos astronómicos y, por tanto, de gran transformación de energía cinética de la rotación a térmica de calentamiento del astro.

En ese periodo la deformación de la masa es también máxima y la cara visible de la Luna, que está anclada o sincronizada en su rotación con la Tierra, presenta características asimétricas que favorecieron la formación de estos mares al estar más caliente en comparación con la cara oculta .

Por tanto, la cara visible de la Luna presenta características asimétricas debido a la influencia de la atracción gravitatoria de la Tierra. Esto ha llevado a que el manto de la Luna en esa región haya sido más cálido y fluido, lo que facilitó la formación de mares. Sea cual sea la teoría más aceptable, la evolución térmica de la Luna ha sido diferente en ambas caras. La cara visible, al estar más expuesta a la atracción terrestre, pudo haber mantenido un estado más fluido durante más tiempo, lo que permitió que los flujos de lava formaran los mares que observamos hoy

Las mediciones de temperatura indican que la cara oculta de la Luna tiene temperaturas significativamente más bajas que las de la cara visible, especialmente durante la noche lunar