EL DETERMINISMO COGNITIVO ES INELUDIBLE

Cuando relacionamos o describimos algo, lo discriminamos del resto. Por tanto, el objeto siempre estará formando parte de la dualidad objeto-resto, de forma que esa dualidad será inseparable. Si hacemos un agujero en un papel ese agujero no sería definible sin el papel que lo rodea. Tal descripción la podríamos denominar sintética. Las definiciones sintéticas, por tanto, siempre son duales. Los humanos debemos discriminar los objetos que nos rodean y limitarlos en el espacio y el tiempo, aunque esa limitación se deba a la necesidad de objetivizar nuestro entorno en partes, para guardar memoria “objetiva” en función de nuestras necesidades adaptativas.


El principio de objetivización nos permite ordenar nuestra conciencia y es fundamental e ineludible.

Es un principio determinista que debe aplicarse a cualquier forma de conocimiento sin que ese objeto deje de ser dual objeto-universo dentro del pensamiento sintético.


Sea cual sea la complejidad de un problema como se puede dar en la física cuántica; no se puede dejar como indeterminable un problema por simple desconocimiento de sus causas, todo lo más se puede argumentar que sus causas son todavía desconocidas, pero en absoluto “indeterminables”, dado que todas ellas son realmente productos cognitivos, que puede ser completos o incompletos pero no absolutamente indefinibles. No olvidemos que si creamos un “baul” de indeterminaciones, entraríamos en un proceso peligroso de abstracción progresiva que acabaría con los principios básicos de la ciencia como la mejor estructura crítica de adaptación al medio, para ser substituida por los manejables mundos místicos donde las estructuras de poder “medieval” de siempre se sienten tan cómodas.