UN UNIVERSO MICRO-CÓSMICO “DISTANTE” PARA SUS DEFINICIONES

Los humanos como conjuntos interactivos buscamos el equilibrio termodinámico mediante la adaptación menos agresiva que nos permita perdurar cumpliendo con la ley de la conservación de la materia que forma el conjunto interactivo de nuestro cuerpo que, a su vez, forma parte del conjunto interactivo de nuestra familia, sociedad, medio ambiente, etc...

Por tanto, la conservación de la materia, consecuente a la necesidad de reducción del global de energía, para mantener el máximo equilibrio materia-energía indica que en nuestro entorno de universo frio; hay todavía un exceso de desequilibrio.

Como conjuntos interactivos funcionales debemos adaptarnos a nuestro entorno de conjuntos interactivos que a su vez lucharán para mantenerse mediante sus respectivas adaptaciones. Nuestra conciencia debe particularizar y definir los diferentes conjuntos interactivos que nos afecten o nos sean trascendentes para facilitar nuestra adaptación.

La ordenación cognitiva, primordialmente por el grado de afectación o interacción con nosotros, crea los diferentes objetos o cuerpos que forman nuestro universo, con la ayuda y el máximo consenso linguístico de nuestros conjuntos semejante: individuos o grupos interactivos semejantes.

Por tanto, las cosas u objetos que nos rodean son particularidades segregadas del conjunto que nos rodea, para poder comprender de que forma menos compleja nos podemos adaptar al medio cumpliendo con la ley causal de la conservación de la materia, mediante el máximo equilibrio posible.

Una de estas particularidades cognitivas más difíciles de definir por extrapolación es el concepto de partícula elemental, basada en la idea que un tipo de interacción “distante”por la diferencia de escalas dimensionales entre nuestro universo cotidiano más vinculado y próximo, medido a partir el metro, el Kilogramo y el segundo, unidades próximas a la interacción más cercana y cotidiana de los humanos, con el universo del microcosmos inferior al angstrom: la diezmilésima de la micra, que a su vez es la milésima del milímetro, que a su vez es la milésima del metro.

Por otra parte, las interacciones dentro de ese universo priorizan otros tipos de fuerzas. La “particularización” de las partículas elementales es una obligación cognitiva difícil pero ineludible. La incertidumbre es anti-cognitiva y por tanto no es útil. Quizás el camino más pertinente es substituir el concepto de cosa por el de interacción y entender que las cosas son particularidades cognitivas de las interacciones...