2025 I3, COMETA INTERESTELAR MÁS RÁPIDO Y MÁS GRANDE II

BORISOV 2019 I2 , OUMUAMUA, 2017 I1; DESPUÉS DE SIGLOS DE ESPERA

¡Y van 3! El tercer cometa interestelar ha sido descubierto. El nuevo astro, para un coeficiente de reflexión H del 10 por ciento, tendría un diámetro de 21 kilómetros, lo que indica que es mucho mayor que sus antecesores, aunque es probable que sea más pequeño, sería un cometa de al menos el tamaño del Halley.

En una órbita más ajustada, el radiante de donde parece provenir lo sitúa en las coordenadas: AR 19h 40m. Y Dec. -19º 04´. Sería interesante ver que estrella podría situarse en una fecha apropiada en dichas coordenadas.

El astro es superhiperbólico con una excentricidad de e=6.1. No se aproximará a menos de 1.7 unidades astronómicas de la Tierra durante diciembre de 2025 con una magnitud de 16.

La máxima aproximación al Sol q=1.26 que tendrá lugar a finales de octubre de 2025, mientras su inclinación es de 175º, por tanto, es retrógrado.

El astro ha venido a sumarse a sus dos antecesores: Oumuamua, el asteroide o más probable cometa 2017 U1, el misterioso objeto que acarreó un sinfín de conjeturas.

Tras su descubrimiento, el cometa presentó una órbita hiperbólica de excentricidad e= 1.189 superior a cualquier otro precedente de origen natural.

Sólo unos meses después apareció el cometa Borisov 0002I, con una excentricidad muy superior: e=3. Después de siglos de ausencia absoluta de antecedentes de astros superhiperbólicos, aparecen ya tres. El misterio es: ¿porqué no se habían descubierto antes ninguno…? No se trata de objetos tan difíciles de observar en el pasado…

Sus procedencias y órbitas no parecen indicar que vengan de un origen común, que podría indicarnos que habríamos entrado en una corriente cometaria determinada.

Por otra parte, sigue siendo extraño que con anterioridad no se hubieran descubierto más ya que tampoco presentan magnitudes tan débiles como para que no hubieran antecedentes.

Es evidente, que todos los cuerpos con órbitas incluso casi parabólicas son de naturaleza cometaria ya que en sus largas permanencias en el espacio exterior han acumulado gases helados de una amplia gama de moléculas. De hecho, hasta ahora, se consideraba que el incremento de masa por acreción durante sus prolongadas permanencias en las áreas más frías podía frenar sus órbitas hiperbólicas originales hasta convertirlos en casi parabólicos, de ahí que no se hubieran descubierto cometas claramente hiperbólicos, hasta ahora…

Ese mismo planteamiento nos puede hacer suponer que los cometas interestelares deben haber sido perturbados por cuerpos de considerable masa no tan distantes del Sol, como para evitar el frenado inercial por acreción de masas.

De hecho I3, dada su escasa inclinación aunque retrograda, podría haber sido perturbado por algún cuerpo incluso cercano al plano de la eclíptica.